Optimización
que se demuestra

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Planificación de actividades

La implantación de un ERP, una parada de mantenimiento en una planta, una obra. Por fuera se parecen poco y por dentro son el mismo problema: trabajos que dependen unos de otros, medios que no dan para hacerlo todo a la vez y una fecha que alguien ha prometido. Esta es la familia de planes que hacemos entera: comprobar el tuyo, decirte qué lo impide, y calcular el mejor posible con la prueba de que lo es.

Este sitio habla mucho de obra porque nuestro caso público viene de ahí. Dos grúas, dos quirófanos o dos consultores sénior son la misma restricción: algo que hace falta en varios sitios a la vez y no llega. El motor trabaja con trabajos, dependencias y capacidad, sea cual sea el sector.

Con qué se escribe un plan de actividades

Esta familia tiene un vocabulario propio, y conviene llamarlo por su nombre porque es justo lo que la separa de otros problemas que se le parecen por fuera.

Tarea
Un trabajo con una duración: excavar, migrar los datos, inspeccionar la caldera. Es la unidad de todo lo demás.
Dependencia
Termina una y entonces empieza la otra. El cimiento antes que el pilar, la migración antes que las pruebas, la inspección antes de sustituir la pieza.
Recurso renovable
Lo que se ocupa y se libera: personas, máquinas, espacio. Tiene una capacidad en cada instante: dos grúas son dos, ocho consultores son ocho. Al acabar la tarea, vuelven a estar libres.
Recurso que se gasta
El que no vuelve: el presupuesto, el material. Aquí no se mira el pico de un día, sino el total del proyecto: la bolsa de dinero se acaba una sola vez.
Fechas obligatorias
No antes de (el permiso, la entrega del equipo) y no después de (lo que dice el contrato). También en versión blanda: retrasarse se penaliza en vez de prohibirse.
Veda
Un periodo en el que una tarea concreta no se puede tocar: la época de cría, la parada invernal, la ventana de dragado de un río. La tarea tiene que caber entera fuera de sus vedas.

Este vocabulario es la frontera con otras familias. Aquí no hay turnos, ni quién hace qué noche, ni rutas de vehículos: hay trabajos que ocupan medios durante un tiempo. Los cuadrantes de personal son otro problema, con su propia página.

Tres preguntas

Con esas piezas sobre la mesa caben tres preguntas, y cada una tiene su respuesta.

Uno: ¿este plan se sostiene?

Comprobar

Se toma el plan tal como está escrito y se comprueba contra sus propias reglas: cada dependencia, cada tope de recurso, cada fecha, cada veda. No se resuelve nada, solo se mira, y por eso es rápido. Un plan de 50 a 200 trabajos se lee y se comprueba en 43 ms de mediana, y el mayor de nuestro banco de ficheros reales, de 19.202 trabajos, en 7,5 segundos. Medido el 3 de octubre de 2026 sobre 294 ficheros reales, en un portátil.

Dos: ¿qué lo impide?

Diagnosticar

Cuando un plan no se sostiene, la respuesta útil no es «no cumple». Es la fila: qué trabajos se pisan, qué días, cuánta capacidad falta y de qué recurso, y qué habría que mover para arreglarlo.

Tres: ¿existe uno mejor?

Optimizar y demostrar

Calcular un plan mejor lo hace mucho software. Lo que nos separa es lo que entregamos junto al plan: la cota, un número demostrado matemáticamente por debajo del cual no puede terminar ningún plan. Es una prueba, y se puede verificar por fuera sin fiarse de nosotros.

Si el plan que entregamos dura lo mismo que dice la cota, no se puede apretar más, ni con otra herramienta ni con más paciencia. Y cuando las dos cifras no coinciden, también se dice: este plan está como mucho a tal distancia del imposible.

la cota: el mínimo demostrado el plan que entregamos aquí no puede terminar ningún plan aquí viven los planes posibles día de entrega del proyecto arranque
Cada punto de la línea es un posible día de entrega. La cota la parte en dos: a su izquierda está demostrado que no puede terminar ningún plan. Cuando el plan que entregamos cae sobre la cota, no existe ninguno mejor.

El mismo problema en tres sectores

Proyectos de implantación y consultoría

Hoy

Poner en marcha un ERP: análisis, desarrollo, migración de datos, formación, arranque. Todo encadenado, y lo que escasea no es una máquina: son los sénior. Si todos los flujos críticos pasan por dos personas, el plan entero baila alrededor de sus agendas, y la bolsa de horas presupuestadas es el recurso que se gasta y no vuelve.

Es el problema exacto para el que está hecho el motor: se dice «un consultor sénior, capacidad dos» y el cálculo respeta que no puedan estar en tres sitios a la vez.

Obra

Hoy

Estructura, instalaciones, acabados, y una grúa que tres tajos quieren la misma semana. Aquí lo que escasea es la maquinaria y las cuadrillas, y encima aparecen las vedas: la ventana de dragado, el parón invernal del aglomerado, la fauna protegida.

Es el sector de nuestro caso público: un puente cuyo plazo es óptimo, y se demuestra, y cuyo fichero hace esperar al dragado diez meses tres veces sin decir por qué.

Mantenimiento industrial: paradas de planta

Hoy

Parar una planta para revisarla: enfriar, abrir, inspeccionar, sustituir, probar, arrancar. Cada día de parada es producción perdida, así que el plazo manda como en ningún otro sitio. Lo que escasea son los oficios (soldadores homologados, electricistas) y los repuestos, que tienen un tope de gasto que no se puede rebasar.

Probado con una parada de dieciocho operaciones y cuatro oficios, con los repuestos como bolsa de gasto (agosto de 2026). Es el mismo problema del ERP y de la grúa, con otro vocabulario.

¿Y la producción industrial? Depende de cuál. Un montaje, una gran reparación o una parada son un proyecto con otro nombre y entran aquí. Un taller con secuencias de máquinas y tiempos de cambio entre piezas es otra familia de problemas, y está en la tabla de abajo, en lo que no hacemos.

Subcontratar con números

En muchos proyectos la pregunta no es solo cuándo va cada trabajo, sino cómo. Con tu equipo, que tarda más y no gasta presupuesto externo. Subcontratado, que termina antes y consume la bolsa. Con más gente y más caro. Cada trabajo puede declararse con varias maneras de hacerse (hasta cincuenta por trabajo), cada una con su duración y su consumo, y el motor elige la combinación completa: qué se subcontrata, qué se hace en casa y cuándo va cada cosa, respetando el presupuesto.

Y la cota vale para el conjunto: demuestra que no existe ninguna combinación de esas decisiones que termine antes.

Lo que no hacemos

Si necesitas alguna de estas cosas, esta no es tu herramienta.

QuéSituación
Calendario laboral dentro del cálculo El plan se calcula en días de corrido. Las fechas del informe ya salen en laborables, con los festivos oficiales de España congelados y auditados contra el BOE (19 comunidades y 165 municipios de Madrid). El calendario propio de cada actividad: próximamente.
Disponibilidad variable (vacaciones, una baja, una máquina alquilada tres semanas) Próximamente.
Relaciones que no sean «termina y empieza», y los solapes Más adelante.
Varios proyectos compitiendo por los mismos medios Próximamente.
Nombrar a la persona («esto lo hace Marta») Se dice «un consultor sénior, capacidad uno», que cubre bastantes casos reales. Poner el nombre propio, próximamente.
Cualificaciones y perfiles No está previsto.
Secuencias de máquinas con tiempos de cambio entre piezas Es otro tipo de problema. Más adelante.
Generar turnos y cuadrantes de personal desde cero Otra familia, y más adelante. Auditar el cuadrante que ya tienes sí se hace, y tiene su propia página.
Rutas de vehículos Es otro tipo de problema. Más adelante, como familia aparte.

Sube tu cronograma en comprobar y te decimos cuántas cosas no cumple y las diez primeras, con el trabajo o la fila donde mirarlas. Si prefieres ver primero cómo trabaja con uno real, el caso del puente está contado entero, con lo que encontró y con lo que calló.

Comprobar un plan El caso real Por qué nosotros